Tirado en la calle
como un perro
un día despertó,
apoyado en la acera, en un rincón.
Dejadlo tranquilo
una voz suave y clara susurró,
lleva todas las vena repletitas de dolor.
Esa noche el cielo no tenía color.
El pasa el tiempo esperando la ocasión,
de buscar algún pretexto
para no pensar,
sabiendo que no tiene a nadie
a quien amar,
Se encuentra con un muro,
no cayó del cielo
y sin ningún motivo
vuelve a invadirle el miedo.
Alguien duerme sólo en una oscura habitación,
la chispa del odio su cuerpo prendió.
Y sin darse cuenta
fue perdiendo la ilusión.
Y aún sigue ardiendo
a fuego lento
en su interior.
A veces el mundo se vuelve
del revés.
Y ya no tiene remedio
o no lo quiere tener.
Él sigue pensando
que nada va a cambiar,
lo ha ido consumiendo
esta puta sociedad.
En un laberinto
donde no hay salida.
Un camino de rosas
plagado de espinas.
Lleno de rabia
intentó luchar por ti.
Nunca baja la mirada,
sólo intenta no fingir.
Y abrazado a una botella
olvidaba su dolor,
esa noche había redada
en su corazón. |